El día 12 de mayo de 2009, el fotógrafo Joan Guerrero da una conferencia en el Curso de Especialización en Ensayo fotográfico en zonas conflictivas que imparte Sergi Reboredo.

Antes de culminar su trayectoria profesional en El País, Joan Guerrero -al que vemos en la foto de la derecha- había desempeñado su labor como fotoperiodista en varios periódicos barceloneses. Emigrado desde Tarifa a Santa Coloma de Gramenet, su fotografía ha documentado -casi siempre en blanco y negro- la esencia de la vida desde España hasta Suramérica, con imágenes que destilan humanidad y con un privilegiado toque de sensibilidad hacia las personas.

Joan Guerrero: Anteriormente me habían preguntado si había hecho la fotografía de mi vida. Mi respuesta era que no, que me gustaban muchas de las que había hecho, pero que no había una en concreto que reuniese todos esos sentimientos necesarios para considerarla la fotografía de mi vida.
Hice esta foto en 2000. Acababa de cumplir 60 años. Estaba en un viaje en El Salvador, en un campo donde se celebraba un acto religioso, y allí estaba este señor. Hice una fotografía muy sencilla, porque las fotos sencillas son las que funcionan en fotoperiodismo, con un encuadre justo y una luz justa.
Es una fotografía que rebosa dignidad: en el gesto del campesino, en su rostro, en las arrugas, en las manos... y sobre todo en sus ojos.
No sabes si mira hacia dentro, hacia fuera... incluso ni siquiera si está mirando. Hay armonía en el dolor, se ve el cansancio del lobo ya viejo. Cuando le fotografié supe que, ahora sí, tenía la fotografía de mi vida. No la superaré nunca.