Una buena fotografía tiene que explicar sentimientos. William Klein

El fotógrafo, pintor y director de cine norteamericano expone en La Pedrera William Klein: Manifest, doscientas obras y documentos que muestran todas sus facetas creativas como artista multidisciplinario y manifiestan su visión clara y salvaje de la sociedad en la era moderna.

A partir del 15 de julio y hasta el 30 de septiembre se puede volver a visitar esta muestra retrospectiva. Fotografías que captan las calles de Nueva York, Roma, Moscú, París o Tokio y con ellas el alma de la sociedad en los años cincuenta, huyendo de los cánones del retrato fotográfico clásico.

Una fantástica oportunidad para descubrir, si todavía no lo habéis hecho, a uno de los referentes de la fotografía contemporánea. Si queréis ir abriendo boca, en la Biblioteca del IEFC podéis consultar una muestra de sus trabajos.

William Klein (Nueva York, 1928), hijo de una familia judía inmigrante, crece en el barrio irlandés de Manhattan. Estudia Sociología en la City College de Nueva York, pero su actividad como artista la desarrolla principalmente en Francia. Llega a París en 1947 para estudiar en la Sorbonne. Allí frecuenta el taller del pintor cubista Fernand Léger, de quien aprende a representar a la clase obrera y la ciudad moderna. Es en París donde conoce a su mujer, la modelo belga Jeanne Florin con quien se casa en 1950. En 1954, vuelve por unos meses a su ciudad natal. Allí conoce a Alexander Libermann, director artístico de la revista Vogue que queda impresionado por sus primeras fotografías abstractas y empieza a colaborar con la revista. Actualmente, vive y trabaja en París.

Klein revolucionó a finales de los años cincuenta el lenguaje visual fotográfico, ya que utiliza la cámara sin seguir ninguna norma establecida y es considerado uno de los pioneros de la fotografía de calle. Ganó su primera cámara, una Rolleiflex, en una partida de póquer. Siempre sale a la calle con su cámara réflex y un objetivo angular de 28 mm con el que rompe la distancia impuesta por la tecnología y las normas sociales. La distancia buena para él son los cincuenta centímetros. Trabaja en analógico y con película blanco y negro principalmente.

Es reconocido tanto por sus trabajos de fotografía de moda, como por sus reportajes en la calle. Sus primeros trabajos para la revista de moda Vogue le dieron mucha fama, ya que utiliza un lenguaje nuevo, experimental y de gran impacto. Fotografía las modelos en la calle mezcladas con el resto de la gente.

Aunque es conocido por su faceta fotográfica, también dedica tiempo a la pintura, el grafismo y el cine. Ha llegado a filmar 20 películas y ha creado alrededor de 250 anuncios publicitarios.

Su obra fotográfica ha sido expuesta en el ámbito internacional y ha recibido varios premios, como el premio internacional de la fundación Hasselblad, entre otros.