FotoLimo es un festival pluridisciplinar dedicado a las artes visuales (fotografía, cine y multimedia) en colaboración con la investigación universitaria. Tiene por objeto de estudio la frontera en el sentido más amplio de la palabra. Este año se celebra la segunda edición, del 20 de septiembre al 1 de octubre de 2017, en Cervera y en Portbou, a ambos lados de la frontera, estos dos pueblos y su lugar de duana representan un espacio simbólico fuerte y cargado de sentido.

Participa Thierry Dana con su reportaje La Llar, que ya ha estado presente en la muestra 6 vides en el Festival Visa Off de Perpinyà, pero que ahora se plantea con un montaje específico para Foto Limo. Expone en representación del IEFC.

Carles Costa presenta Pallars 1938. El forat a la pedra. Un trabajo que habla de memorias y exilios, y que se muestra en formato mural, en la pared exterior de la Estación de Portbou, un lugar para iniciar este viaje simbólico al pasado. Participa como autor seleccionado.

Hossein. La llar – Thierry Dana

Mi objetivo es dar a conocer el desarraigo que atraviesan hoy en día muchas personas como Hossein y su familia, refugiados de Afganistán y acogidos en el refugio de Anières (Suiza).

De alguna manera, a través de mis fotografías, he tenido la oportunidad de acercarme a lo que vivieron mis padres. Nací en Túnez y soy tunecino de nacimiento, como todos mis antepasados. En 1961, poco después de la independencia, mi familia tuvo que salir del país precipitadamente y es así, por esta causa, que llegué hasta Suiza. Esta es una de las razones que me motivaron a realizar un reportaje sobre refugiados.

T. D.

Pallars 1938. El forat a la pedra – Carles Costa

El Pallars es una comarca de alta montaña situada en los Pirineos. Es una zona que, como el resto de España, sufrió la GUERRA Civil, pero con una característica particular: es un territorio de FRONTERA. Posee un relieve accidentado y una baja densidad de población repartida por municipios reducidos. El Pallars conoció la singularidad de una fuerte REPRESIÓN y dada su disposición geográfica también se convirtió en tierra de exiliado. Esta historia arranca en abril de 1938 con la llegada de las tropas nacionales en el Pallars que provoca una sucesión de eventos que se prolongará en los próximos meses.

En una zona donde el gran protagonista es el paisaje, este sirve como elemento de testigo de los sucesos de 1938. La idea es construir una muralla como aquellas que son propias del Pallars. Se van colocando las imágenes como las piedras características de la zona, creando una gran panorámica totalizadora a partir de cuatro series más pequeñas; un único paisaje generado por varios fragmentos. El reto es crear una narrativa con un continuum donde espacio y tiempo se cruzan para acabar hablando de la memoria y de su testimonio.

El paisaje resultante es el Pallars de 1938, pero también es el del presente; porciones de territorio que crean un espacio nuevo. Piedras y paredes que se funden con aquellos que lo vivieron, los sitios que guardan la tragedia del conflicto, la represión enterrada en el prado, el agujero en la piedra, todo lo oculto y finalmente el exilio, con la esperanza y la incertidumbre de un futuro.

C. C.